Hace poco más de un año que lo intenté. Quizá no me acordaría la fecha si no fuera porque me fui un 21 de setiembre, con mierda en la cabeza.. (ahora que lo pienso), pero si hubiese sabido todo lo que ahora sé, no lo habría hecho, así que agradezco mi inconsciencia.

Me fui y no lloré. No porque sea una hija de puta insensible, sino porque el cagazo me tenía paralizada y la esperanza o lo que fuera me tenía fijo un objetivo: quedarme todo el tiempo que pudiera. Hoy a un año, no lo puedo olvidar. Incluso a veces sueño con tus calles, Buenos Aires. Te extraño como a un amante al que le perdonás todo.

En un lugar, con tanta gente sola.. ¿cómo iba yo a desentonar? en un lugar con tanta gente del interior que se va a buscar un futuro que en su ciudad no logrará jamás.. que otra cosa podía querer?

Tan gris y tan hostil, yo supe encontrar tu lado amable.  Me rechazás y yo  intento una y otra vez acercarme a vos, permanecer, pertenecer. Incluso, me molesta que te critiquen  tu humedad,  tu mar de gente,  el calor insoportable en enero.. todo lo sufrí y todo lo acepté.

Quizá no sea el lugar en sí, sino la sensación de libertad, la necesidad de ser YO  con lo que tengo con poco y nada, en realidad

¿Será hora de que me olvide?

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